Reino Unido advierte riesgo de depender de inteligencia artificial extranjera
Asesores científicos del gobierno británico pidieron acelerar el desarrollo de capacidades propias en inteligencia artificial para evitar una dependencia excesiva de proveedores extranjeros.
El Reino Unido enfrenta el riesgo de convertirse principalmente en consumidor de inteligencia artificial desarrollada en otros países si no fortalece con rapidez sus capacidades tecnológicas propias, advirtió el Consejo para Ciencia y Tecnología, órgano asesor del gobierno británico.
El organismo señaló que las decisiones tomadas en los próximos años serán determinantes para la competitividad, la seguridad, la resiliencia tecnológica y la capacidad del país para mantener autonomía frente al avance acelerado de la inteligencia artificial.
La recomendación plantea que Reino Unido debe definir con mayor claridad qué tecnologías necesita desarrollar directamente, cuáles puede construir en colaboración con otros países y en cuáles conviene mantener acceso seguro a sistemas extranjeros.
Entre las principales propuestas se encuentra elaborar un plan nacional de soberanía en inteligencia artificial que permita identificar fortalezas, dependencias y vacíos en áreas como capacidad de cómputo, datos, talento especializado, modelos, regulación y adopción pública.
Los asesores también plantearon establecer una figura única responsable de coordinar la estrategia gubernamental en esta materia, con capacidad para articular decisiones entre distintas dependencias y orientar inversiones y proyectos.
Otro de los puntos centrales es aumentar la inversión en habilidades, infraestructura, investigación y manejo de datos. El consejo considera que la capacidad tecnológica de un país no depende únicamente de contar con modelos propios, sino también de disponer de personal especializado, instituciones capaces de utilizarlos y acceso a información de calidad.
La propuesta contempla además desarrollar proyectos piloto de inteligencia artificial en sectores considerados estratégicos, entre ellos seguridad nacional, salud y educación, para evaluar qué tipo de sistemas resultan más adecuados y qué capacidades deberían mantenerse bajo control británico.
El Reino Unido no plantea aislarse de los principales desarrolladores internacionales. Por el contrario, el consejo recomienda conservar acceso a los modelos de inteligencia artificial más avanzados disponibles a nivel global, al mismo tiempo que se construyen capacidades nacionales en áreas consideradas prioritarias.
Entre las opciones mencionadas se encuentra incluso el desarrollo de un modelo base de interés público gobernado desde Reino Unido, que podría utilizarse por universidades, empresas emergentes, pequeñas y medianas compañías, servicios públicos y comunidades de código abierto.
La advertencia ocurre mientras el país intenta consolidar una industria tecnológica propia. El gobierno británico ya cuenta con un fondo de 500 millones de libras destinado a respaldar empresas nacionales de inteligencia artificial y evitar que proyectos con potencial terminen dependiendo exclusivamente de capital e infraestructura extranjera.
Para los asesores científicos, la estrategia no consiste únicamente en competir por tener los modelos más grandes, sino en asegurar que Reino Unido conserve capacidad de decisión sobre cómo desarrollar y utilizar la inteligencia artificial en sectores económicos, públicos y de seguridad.
Las recomendaciones fueron publicadas este 19 de octubre y ahora corresponderá al gobierno británico determinar cuáles serán incorporadas a su estrategia nacional de inteligencia artificial.




Comentarios